miércoles, 7 de enero de 2026

¿Paguita o Subvención? La viga en el ojo del "empresaurio"

 Las paguitas de los empresarios


En Almonte conocemos bien la tierra, el sudor y lo que cuesta levantar la persiana cada día. Pero también conocemos bien el lenguaje de los de arriba. Durante años, hemos escuchado a ciertos sectores empresariales y a la derecha local y autonómica llenarse la boca hablando de las "paguitas". Usan esa palabra con desprecio para referirse al subsidio de desempleo, a la Renta Mínima o a cualquier ayuda que permita a una familia no hundirse en la miseria. Dicen que "la gente no quiere trabajar porque prefiere la paguita".


Sin embargo, parece que cuando el dinero público fluye hacia sus cuentas corrientes, el nombre cambia mágicamente. Entonces ya no es una paguita: es un "incentivo a la transformación digital" o una "ayuda estratégica a la comercialización".


Hablemos claro: la viga en el ojo propio. La Junta de Andalucía acaba de poner sobre la mesa 88 millones de euros (procedimiento 25928) para el sector agroalimentario. Dinero a fondo perdido. Dinero que sale de tus impuestos. Esos mismos "empresaurios" que se quejan de que el Estado es un "atracador" cuando tienen que pagar el salario mínimo a sus jornaleros, son los primeros en la cola para pedir que el Estado les pague la nueva maquinaria de su empresa.


¿Por qué el dinero para el trabajador es "gasto" y el dinero para el rico es "inversión"?


Doble rasero moral: Si un parado recibe 480€, es un "mantenido". Si una gran comercializadora recibe 500.000€ para renovar su nave, es un "capitán de la industria".


Socializar pérdidas, privatizar beneficios: El riesgo de modernizar su empresa lo pagamos todos con dinero público (el 85% de la UE y el 15% de la Junta), pero el beneficio que genere esa máquina se lo queda exclusivamente el dueño.


La falacia del "derrame": Nos dicen que si les damos dinero a ellos, crearán empleo. Pero la realidad es que muchas de estas ayudas se usan para automatizar, es decir, para sustituir manos de obra por máquinas pagadas con nuestros impuestos.


Desde Podemos Almonte lo decimos alto y claro: menos lecciones de moral de quienes viven del BOJA mientras critican el BOE. Si hay dinero para que las empresas sean más ricas, debe haber dinero, primero y antes que nada, para que las familias de nuestro pueblo vivan con dignidad.


Basta ya de ver la paja en el ojo ajeno y ocultar la viga de las subvenciones millonarias en el propio.

sábado, 3 de enero de 2026

🌍 Venezuela, Gaza y Taiwán: ¿Por qué lo que pasa en el mundo importa en Almonte?

En Podemos Almonte tenemos claro que la política no se detiene en las fronteras de nuestro municipio. A menudo escuchamos que los problemas geopolíticos son "cosas de las grandes potencias", pero la realidad es que el mapa global de inestabilidad que estamos viendo afecta directamente a nuestra cesta de la compra, a nuestras facturas y a la seguridad de nuestro futuro.

1. Un mundo en llamas: La escalada militarista y el coste de la vida

Desde Venezuela hasta el Líbano, pasando por Yemen y el Mar de China, observamos un patrón preocupante: el retorno del lenguaje de las armas y el intervencionismo. Esta inestabilidad no es solo un titular de prensa; es un motor de inflación que golpea directamente el bolsillo de nuestras vecinas y vecinos. Cuando las potencias juegan a la guerra, en Almonte lo pagamos así:

  • Energía y Transportes: El precio del combustible y la electricidad se dispara, haciendo que llenar el depósito para ir a trabajar o encender la calefacción en invierno sea un lujo que muchas familias almonteñas no pueden permitirse.

  • Cesta de la compra: La inestabilidad en las rutas comerciales y el encarecimiento de los fertilizantes (derivados del gas) provocan que alimentos básicos como el pan, el aceite o las frutas y verduras alcancen precios prohibitivos.

  • Servicios básicos y vivienda: No es solo que suban los materiales de construcción, paralizando reformas necesarias; es que el encarecimiento de los seguros, el mantenimiento de infraestructuras y los tipos de interés (que suben "para frenar la inflación") asfixian a quienes tienen una hipoteca o buscan un alquiler justo.

  • Brecha de desigualdad: Estos conflictos profundizan la brecha social. Mientras las grandes eléctricas y empresas de armamento baten récords de beneficios, servicios que deberían estar al alcance de todos —desde el acceso a tecnología hasta una climatización digna en el hogar— dejan de ser derechos para convertirse en privilegios de unos pocos.

2. Venezuela: Soberanía frente a injerencia

La situación en Venezuela ha dado un salto cualitativo. Más allá de los titulares sesgados, lo que está en juego es la soberanía de un país clave para el mercado energético global. Cualquier conflicto allí resuena en las gasolineras de Huelva y en los costes de producción de nuestra agricultura. Como formación que defiende la autodeterminación de los pueblos, vemos con preocupación cómo América Latina vuelve a ser un tablero de disputa entre potencias.

3. El arco de tensiones en Medio Oriente

Mientras Europa mira hacia otro lado, el genocidio en Gaza y los ataques en Líbano o Yemen normalizan el uso de la fuerza. Esto no solo genera crisis migratorias que llegan a nuestras costas andaluzas, sino que pone en riesgo las rutas comerciales de las que depende nuestro abastecimiento. La paz no es una consigna abstracta, es una necesidad económica y humana.

4. China y el frente tecnológico

La tensión en Taiwán podría parecer el conflicto más lejano, pero es el que condiciona la tecnología que usamos a diario. La dependencia europea de semiconductores y la transición energética —tan necesaria en una zona sensible como el entorno de Doñana— dependen de la estabilidad en esta región.

🧩 ¿Qué podemos hacer desde un municipio como Almonte?

Podría parecer que desde el ámbito municipal somos meros espectadores, pero desde Podemos Almonte defendemos otra visión:

  • Soberanía informativa: Frente a la desinformación y la propaganda de guerra, necesitamos espacios como este blog para analizar la realidad con ojos críticos.

  • La defensa de la paz como política pública: Fomentar la cooperación descentralizada y la educación en valores es nuestra mejor defensa contra el odio y el autoritarismo.

  • Conexión local-global: Debemos entender que la lucha por unos precios justos de la energía en Almonte pasa por exigir una política exterior europea basada en la diplomacia y no en el seguidismo militarista.

Conclusión: En un mundo donde las potencias vuelven a hablar el lenguaje de la fuerza, los municipios debemos hablar el lenguaje de la democracia, la cooperación y la soberanía popular. Lo que ocurre en Caracas, Gaza o Taiwán no es ajeno a lo que ocurre en Almonte. Entender el mundo es el primer paso para transformarlo.