Desde Podemos siempre hemos tenido claro que la lucha es el único camino para garantizar los derechos de la clase trabajadora y de nuestros mayores. El anuncio de un incremento del 2,7% para las pensiones contributivas a partir de enero de 2026, así como las subidas superiores al 11% para las mínimas, no contributivas y el Ingreso Mínimo Vital, son victorias que pertenecen al Movimiento Pensionista. Es el resultado de años de resistencia en las calles contra aquel injusto 0,25% impuesto por el gobierno de Rajoy.Trece años de balance negativo: La tabla refleja cómo las políticas de austeridad y un IPC que no representa los gastos reales en alimentación y medicinas han provocado que los pensionistas pierdan casi un 4% de su poder de compra entre 2011 y 2024
Sin embargo, no podemos caer en el conformismo. Aunque las cifras oficiales parezcan positivas, la realidad es tozuda: el IPC es un "producto precocinado" que no refleja el coste de la vida para quienes más lo necesitan. Entre finales de 2019 y 2024, mientras el índice general se mantenía en ciertos márgenes, el precio de los alimentos en el Estado español aumentó un 33,9%, superando con creces la media de la eurozona y de Estados Unidos. Para un pensionista, cuyo presupuesto se destina mayoritariamente a alimentación, medicinas y cuidados, una subida del 2,7% aplicada a una cuantía de miseria sigue sin sacarle del pozo de la pobreza.
La herencia de la precariedad
No podemos olvidar de dónde venimos para entender hacia dónde debemos ir. Los datos son claros: entre 2011 y 2024, la evolución de las pensiones frente al IPC ha supuesto una pérdida del poder adquisitivo del -3,82%. Tuvimos años de estancamiento y pérdida sistemática, como el periodo 2014-2017 donde el poder de compra cayó un 0,7% bajo el yugo del 0,25%. Esta brecha histórica es la que hoy condena a muchas personas, especialmente mujeres, a un maltrato sistémico que vulnera el artículo 50 de la Constitución Española.
Nuestras exigencias: Dignidad o nada
Desde Podemos, sumamos nuestra voz a las organizaciones de pensionistas para exigir medidas que vayan más allá de los parches temporales:
- Equiparación de las pensiones mínimas al Salario Mínimo Interprofesional (SMI): No es solo una cuestión de justicia, es una necesidad para garantizar la dignidad.
- Eliminación del umbral de la pobreza de la ley 2/2023: Este límite no debe ser la referencia para calcular las pensiones si realmente queremos acabar con la exclusión.
- Acabar con la brecha de género: Es urgente terminar con la discriminación que sufren las mujeres pensionistas, quienes históricamente han sostenido los cuidados y hoy reciben las prestaciones más bajas.
Limitarse a la subida del IPC no garantiza el poder adquisitivo porque los bienes de primera necesidad están por las nubes. Seguiremos en las instituciones y en las calles porque, como bien nos han enseñado nuestros mayores, la lucha sigue.
La realidad de las pensiones es como intentar llenar un cubo que tiene agujeros: aunque le eches un chorro de agua con la subida del IPC, el coste desmedido de los alimentos y las medicinas son grietas por las que se escapa el bienestar de nuestros mayores, dejando el cubo siempre vacío. Por eso, no basta con echar un poco más de agua; hay que sellar las grietas de la precariedad para que nadie se quede atrás.

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